La “Mille Miglia” desde el centro, para vivirla mejor.
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Mille Miglia 2019 - Reservas 13-18 Mayo Habitación Superior
Habitación individual Superior
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Tarifas alojamiento y desayuno
Tarifas sólo alojamiento

Aparcamiento interno gratuito. Nuestra propiedad está a un paso del centro del casco antiguo, inmerso en un parque secular de 1600 metros cuadrados

Habitación doble Superior
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Habitación Superior con Balcón Panorámico
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Mille Miglia 2019 - Reservas 13-18 Mayo Habitación Confort
Habitación Individual Confort
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Mille Miglia 2019 - Reservas 13-18 Mayo Habitación Standard
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Habitación Triple e Cuádruple Standard
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Vive la Mille Miglia desde el casco antiguo de la ciudad

No simplemente un hotel para disfrutar de la ”Mille Miglia”

La Mille Miglia, la carrera máas bella del mundo.

La pasión por los automóviles, la pasión por los motores y por las competiciones deportivas; es desde finales de 1800 que en Brescia esta gran pasión crea competencias, empresas, oportunidades económicas y sobre todo una de las competiciones automovilísticas más famosas del mundo: “la Mille Miglia”, la carrera más bella del mundo.  

El Rally de la Mille Miglia es una competición marcada por el número 7: una carrera nacida en 1927, reanudada en 1947, suspendida en 1957, celebrada con la primera conmemoración en 1977 y presentada anualmente, como hoy la conocemos, en 1987.

También en 2019 como dicta la tradición, la competición automovilística se desarrollará partiendo de Brescia y volviendo a Brescia entre los días 13 y 18 de mayo con su recorrido tradicional Brescia-Roma-Brescia. Durante el recorrido es posible admirar el paisaje, el arte y la historia italiana. También en 2019 la carrera prevee cuatro etapas: la primera Brescia-Cervia Milano Marittima, la segunda Cervia Milano Marittima-Roma, la tercera Roma-Bologna, la cuarta Bologna-Brescia.

Brescia es por lo tanto, el histórico punto de salida y de llegada de esta mágica carrera automovilística que la ciudad deseó con fuerza y creó en la primera mitad de 1900 y que se sigue celebrando hace casi 90 años. El programa de la Mille Miglia, el reglamento, el catálogo y toda la historia completa y detallada de este magnífico Rally Mille Miglia es posibie encontrarlos en el sitio oficial de la manifestación.

Si eres un aficionado de competiciones automovilísticas y te gustan los coches históricos de carreras y las competiciones de automóviles antiguos, seguramente querrás ser huesped de nuestra ciudad durante la Mille Miglia. El Centro Pastoral Paolo VI es la solución de alojamiento perfecta para visitar la ciudad y participar a la Mille Miglia. Alojando en nuestro centro podrás vivir la magia de la Mille Miglia y de su historia gozando de los servicios de un alojamiento de prestigio en el casco antiguo, a dos pasos del lugar de la salida y de la llegada, con restaurante y aparcamiento interno. Verás automóviles antiguos desfilar por el centro de la ciudad, participarás a los festejos y a las premiaciones en una atmósfera de otros tiempos y podrás ver con tus propios ojos todos los lugares que han dado origen a esta maravillosa competición deportiva nacida en los primeros años de 1900. Reserva tu habitación en el Centro Pastoral Paolo VI con ocasión de la Mille Miglia y disfruta tu estancia en nuestra maravillosa ciudad.

La Historia de la “Mille Miglia”, el Rally más bello del Mundo.

La pasión por las carreras automovilísticas crece en Italia a finales de 1800 cuando en la península italiana se celebraban 20 competiciones automovilísticas y fue precisamente durante el desarrollo de una de estas carreras (la de Verona, que saliendo y volviendo de Verona pasaba por Brescia y Mantua) cuando Brescia pudo ver por primera vez un coche de carreras en su territorio.

La experiencia obtenida en la organización de la competición junto con la ciudad de Verona y la gran pasión por los automóviles llevaron a Brescia a organizar dos carreras automovilísticas completamente brescianas en el mismo año (1899). Tales carreras partían y terminaban en Brescia, pasando por Verona y Mantua pasando por el mismo circuito de las carreras veronesas.

Esta experiencia motivó la organización de otras dos competiciones automovilísticas (mientras tanto en Brescia nacían seis empresas productoras de automóviles): el Circuito de Brescia, en 1904 y en 1905 con un recorrido de 185 km que atravesaba Brescia, Cremona y Mantua. En 1906, tras la estela de estas experiencias y la pasión de los brescianos por los automóviles y las competiciones deportivas automovilísticas, se crea el “Automóvil Club de Brescia”, como sección del Automóvil Club de Milán. Brescia sobresale en Italia por haber realizado las primeras competiciones automovilísticas cuando todavía la producción de automóviles, la mecánica y su mismo funcionamiento estaban a nivel experimental. Brescia ha sido por lo tanto la pionera en Italia, ha sido pioniera en las competiciones automobilísticas y en la producción de automóviles.

La primera guerra mundial provocó la interrupción de la carrera que reanudó en 1921, cuando en el Circuito Internacional Automovilístico-Aéreo, Brescia obtuvo la posibilidad de organizar el 1° Gran Premio de Italia (que posteriormente se trasladó a Monza donde se disputa todavía). Fue en 1926, gracias al nuovo ordenamiento del Regio Automóvil Club, cuando se constituyó oficialmente el Automóvil Club de Brescia. El año siguiente, en 1927 el recien constituido Automóvil Club de Brescia inició la organización de la primera Copa Mille Miglia.

La fecha oficial de nacimiento de aquella que ha sido definida la Carrera más Bella del Mundo es el 2 de diciembre de 1926, cuando los 3 fundadores de la Mille Miglia de Brescia (Mazzotti – joven industrial bresciano, Maggi – piloto de autos de carreras, Castagneto – piloto de motocicletas) encuentran a Milano Canestrini – periodista redactor de la columna automovilística de la Gazzetta dello Sport, conocedor del ambiente motoristico y amigo de muchos pilotos.

Los dos brescianos fundadores de la Mille Miglia (Mazzotti y Maggi) habían conocido los ambientes milaneses desde muy jóvenes. Con tan sólo veinte años, partícipes del ‘espíritu aventurado’ de los años veinte y proprietarios de una de los poquísimos automóviles brescianos, iban cada semana a Milán, al Biffi, lugar de encuentro de los apasionados de automovilismo entre los cuales se encontraba Tazio Nuvolari.

En casa de Canestrini en aquel diciembre de 1926 decidieron hacer algo con la intención de devolver a Brescia el rol perdido que le pertenecía como cuna del automovilismo nacional (recordemos que fue en Brescia donde se organizaron a finales de 1800 las primeras carreras automovilísticas en Italia y que hasta 1907 se habían realizado precisamente en Brescia las más importantes competiciones automovilísticas deportivas).

Empujados por la pasión por los coches de carreras, por el automovilismo y asustados por la apatia del mundo automovilístico al inicio de los años 20 y la inmobilidad de las casas productoras italianas, quisieron volver a crear en Brescia un gran acontecimiento en las carreteras abiertas al tráfico, para automóviles que no eran de carreras para estimular el regreso a las competiciones y de la industria automovilística nacionale. Para obtener tal resultado era necesario que la ciudad disponiese de un propio Automóvil Club, separado de Milán y del apoyo de la prensa nacional y de la “Gazzetta dello Sport”, organizadora por aquel entonces del Giro de Italia Ciclistico.

El nombre de la competición automovilística se eligió durante aquella reunión en Milán, así como el recorrido: 1600 km que unieran Brescia a Roma, Mille Miglia (Mil Millas) exactamente. La noticia del nacimiento de la nueva carrera automovilística salió poco más tarde pero el periodo histórico (era el 1926, año en el que las leyes fascistas instauraron el régimen fascista en Italia) no permitió que la cuestión tuviera mucho resalto fuera del ambiente de los apasionados, por lo menos durante un primer momento.

La noticia se publicó en la “Gazzetta dello Sport”, organizador oficial junto al Automóvil Club Brescia, e inmediatamente causó muchas discusiones en el ambiente de los motores. El mundo de los apasionatos estaba entusiasmado (no ostante muchos de ellos no creía posible que ningún coche pudiera resistir durante 1600 km y consideraron una locura aquella operación precisamente en aquel periodo histórico).

La carrera había que organizarla, teniendo en cuenta que era el 1926, cuando no existían sistemas informáticos, los teléfonos eran pocos, las carreteras en mal estado y la competición tenía que atravesar 1600 km. Fue posible vencer el desafío gracias no solamente a Maggi, a Mazzotti y a la O.M. de Brescia (que en aquel periodo producía autos), sino también gracias a la colaboración de Armando Cougnet (organizador del Giro ciclista de Italia y colaborador de la Gazzetta dello Sport), Alfredo Giarratana (director del periódico ""Popolo di Brescia"", el actual Giornale di Brescia, político influyente y miembro del consejo directivo del Automóvil Club de Brescia) y Augusto Turati (Secretario del Partido Nacional Fascista) que de hecho hicieron posible la manifestación, encauzando las polémicas y la oposición de muchos afiliados a los grupos más extremistas del partito fascista.

La organización de la Copa Milla Miglia fue realizada en gran parte por Cougnet y Castagneto, que hicieron un detallado examen del recorrido y atribuyeron las veinte zonas en las que fue dividido, a algunos corresponsales del periódico deportivo, que tenían que hacerse cargo de los controles y de los pasajes. Mientras tanto se inauguró la sede del ACI de Brescia, se comenzaron a matricular los primeros automóviles y de este modo se daba forma a la organización de cada una de las figuras implicadas en la carrera automovilística. Mazzotti fue nombrado Comisario de la Manifestación, Castagneto Director de la carrera y Secretario de la manifestación (permaneció así hasta los años 50), Maggi, Giarratana y Bertoli Comisarios Deportivos. Canestrini y Ottavio Fuscaldo, proyectista de los automóviles, O.M., Comisarios Técnicos.

En tres meses la organización estaba preparada, las dificultades organizativas y políticas superadas y las adhesiones a la carrera superaban todas las previsiones: se inscribieron 101 participantes, 11 equipos oficiales representando 10 marcas y casas automovilísticas. Las tripulaciones que iban a participar a la carrera se consideraban «audaces, o incluso heróicas», dado que los 1600 km de recorrido estaban constituído en gran parte por carreteras sin asfaltar, llenas de polvo y barro. En aquel periodo de hecho las cualidades técnicas y la potencialidad del automóvil como medio de transporte eran todavía muy escasas y los pilotos podían ser considerados pioneros que probaban y ponían a punto nuevos coches y una nueva tecnología.

Para la puesta en marcha efectiva de la carrera hacía falta únicamente resolver el problema de la burocracia deportiva.

El R.A.C.I., Regio Automobil Club de Italia, - con su presidente Crespi – había sido adverso desde el principio a la organización de la Mille Miglia en Brescia y aunque sin oponerse a la posición del Secretario del PNF, estaba decidido a poner en acto todas las formas de resistencia posibles (pedir el cambio de la fecha de la carrera; la prohibición de hacer publicidad a la manifestación en la “Gazzetta dello Sport” impidiendo la publicación de la lista de los inscritos; la polémica en relación a los tiempos de la carrera o incluso sobre las cilindradas que podían participar o no a la competición automovilística, con la intención de hacerla fracasar y crear dificultades a los organizadores). Al final, gracias a la intercesión del presidente del ACI de Milán, el bresciano Mercanti (fundador del autódromo de Monza que participó en la carrera hasta 1936, año de su muerte) la carrera pudo realizarse el 26 de marzo de 1927. Los resultados de la Copa Rally Mille Miglia fueron sorprendentes no sólo desde un punto de vista organizativo, sino también desde un punto de vista técnico, visto el tiempo empleado por los vencedores de las distintas categorias en competición, resultado que fue considerado síntoma de la impotancia del automóvil como ‘medio técnico’. Una de las intenciones del Rally Mille Miglia era demostrar que con los normales coches en venta, se podía viajar por las carreteras que entonces existían en Italia (de tierra y sin calzada), a velocidad elevada, con seguridad y continuidad. Los resultados y el significado de la manifestación deportiva obligaron al PNF a autorizar que la competición automovilística de la Mille Miglia de Brescia se ripitiera.

El Rally Mille Miglia de Brescia vivió entre los años 1927 y 1938 un periodo llamado ‘heróico’, a causa de las condiciones de las carreteras sobre las que se realizaba la competición y de las condiciones técnicas de los autovehículos. El periodo épico fue caracterizado por las victorias de la Alfa Romeo, con pilotos como Campari, Nuvolari, Varzi, Borzacchini, Trossi, Pintacuda y Biondetti. Sólamente dos ediciones fueron vencidas por otras escuderías, en 1927, con la victoria de Nando Minoja y Giuseppe Morandi, pilotos de la bresciana O.M., y en 1931, cuando triunfó la Mercedes-Benz. La carrera no se disputó en 1939 (a causa de un grave accidente en Bologna en 1938 tras el cual se prohibieron las competiciones en las carreteras). Para no renunciar a la carrera en 1940 los brescianos inventarono un circuito en el triángulo Brescia-Cremona-Mantova, que había que repetir 9 veces para alcanzar las mil millas, llamado Gran Premio de Brescia de las Mille Miglia. Fue en esta carrera donde debutó la Auto Avio 815, el primer coche construído directamente por Enzo Ferrari.

Más tarde, inició la segunda guerra mundial, donde encontró la muerte Franco Mazzotti. A él fue dedicada la reactivación de la carrera. Hasta 1957 la nueva competición automovilística se llamó XIV Mille Miglia - Copa Franco Mazzotti, con la variación del número, que indicaba la edición. Tras la guerra, los problemas que los organizadores tuvieron que superar fueron muchísimos: carreteras intransitables, puentes derrumbados y sobre todo, el poder obtener la autorización del gobierno republicano para realizar de nuevo una competición que se consideraba herencia del fascismo. Un rol determinante en esta operación política fue el del entonces teniente-alcalde de Brescia: Bruno Boni, conocido en todo el mundo como el "Alcalde de la Mille Miglia".

Sin embargo, los años que van desde el 1947 al 1949 se conocen como el periodo romántico, en cuanto las dificultades creadas por la guerra, con infraestructuras totalmente destruídas, industria automovilística limitada y ausencia de inscripciones por parte de las tripulaciones extranjeras, crearon una extraña situación con resultados técnicos modestos pero con gran entusiasmo sea por parte del público que por parte de los pilotos. Protagonistas de este periodo fueron sin duda alguna Tazio Nuvolari y Clemente Biondetti que en 1947 y en 1948 corrieron dos carreras que han pasado a la historia y donde hicieron un buen papel los automóviles de Enzo Ferrari.

Las competiciones realizadas entre 1950 y 1957 son seguramente las ediciones más conocidas, gracias a la difusión de los medios de comunicación y porque la Mille Miglia durante aquellos años tuvo la participación de los campeones y los pilotos más famosos del automovilismo internacional y de los automóviles más sofisticados y modernos. Fue precisamente durante esos años que el Rally Mille Miglia representó el inpulso fundamental para la reconstrucción de las carreteras italianas y para el desarrollo de las tecnologías y de los automóviles, con la Ferrari y su escudería siempre protagonistas en todas las carreras, con la Ferrari combatiendo en duelo con otras casas automovilísticas europeas (Mercedes, Alfa Romeo, Lancia) y con el éxito de pilotos profesionales de altísimo nivel. Brescia era por fin la capital mundial del automovilismo deportivo.

En 1957 sin embargo, con la victoria de Piero Taruffi y la trágica muerte de Alfonso Cabeza de Vaca, 17° Marqués De Portago, Grande de España y nieto del Rey a causa de un accidente a 250 km/h que provocó su muerte, la de su copiloto y la de 10 espectadores, el Gobierno decretó definitivamente el final de las carreras en carretera. Ya en aquel momento la potencia de los motores y la velocidad que los coches podían alcanzar eran demasiado elevadas para realizarse fuera de un circuito y los enemigos de la Mille Miglia desencadenaron una campaña denigratoria que hizo imposible, no obstante los grandes esfuerzos de los fundadores y organizadores, dar nueva fuerza a la competición.

Entre 1957 y 1961 se hipotizò la idea de realizar la carrera desde Brescia hasta Nápoles por autopista (hipótesis que se demostraría irrealizable) y Castagneto intentó una transformación de la carrera, convirtiendo una carrera de velocidad en una carrera con algunos recorridos veloces y otros recorridos a velocidad moderada, en carreteras de montaña, según una fórmula muy similar a la de los modernos rally. Tales tentativos no gustaron a las casas automovilísticas, a la política y sobre todo a los brescianos grandes apasionados de la Mille Miglia Histórica. En aquellos años y hasta 1968 se realizaron algunas conmemoraciones históricas de la carrera que desgraciadamente no conquistaron la atención del público, de los periodistas ni de los grandes pilotos.

La primera manifestación conmemorativa capaz de dar nuevo empuje a la vieja Mille Miglia fue organizada en 1977. No obstante el éxito obtenido se consideró un episodio aislado, destinado a celebrarse commemorativamente cada 10 años. Por suerte esta manifestación halló el entusiasmo de un grupo de jóvenes amigos que consideraban la Mille Miglia un patrimonio fundamental para la ciudad, estaban llenos de entusiasmo, como los 4 jóvenes fundadores en 1927, con gran pasión por las carreras automovilísticas y por su ciudad.

Se trataba de Beppe Lucchini, el Presidente del Musical Watch Veteran Car Club que había organizado la primera conmemoración oficial y además presidente de la Escuderia Mirabella Mil e Miglia; Vittorio Palazzani, Costantino Franchi, organizador de carreras y de eventos deportivos con las mismas competencias que Castagneto; Manuel Vigliani, periodista, Gino Danieli, que como Castagneto y Cougnet fue quien se encargó de recorrer todas las carreteras del recorrido Mille Miglia, y Enzo Ziletti, responsable de la parte financiaria. Nombres diferentes pero la misma competencia y la misma pasión. El grupo obtuvo la autorización del ACI de Brescia para organizar una conmemoración pero podían contar únicamente con sus propios medios financiarios. Giuseppe Lucchini y Costantino Franchi, fueron de esta manera designados por el grupo – constituido como Comité Organizador - presidente y director de la Mille Miglia de 1982. Gracias a la intervención de algunos mecenas, como el Caballero del Trabajo Luigi Lucchini, que cubrió los costes, obteniendo así la autorización y la colaboración del Automovil Club de Brescia, se pudo comenzar a organizar la carrera.

También en este caso ,come sucedió en 1926, se trató de un gesto de gran coraje. El automovilismo histórico estaba iniciando y una manifestación para automóviles antiguos no atraía todavía al gran público ni entusiasmaba a los jóvenes apasionados de carreras. Además desde un punto de vista más general, estamos en los años de la crisis del petróleo que estaba difundiendo un clima de rechazo hacia los coches potentes que eran presajio de elevado consumo de carburante. De todos modos, el nuevo grupo quiso organizar una competición capaz de hacer recordar la mítica Mille Miglia según el espíritu de la tradición.

Gracias al esfuerzo de todo el grupo el de 13 mayo de 1982, en la Piazza de la Vittoria inició la conmemoración de la histórica carrera. En la salida se colocaron ciento veintisiete coches históricos, muchos de los cuales procedentes de los Museos de las Casas automovilísticas, pilotos famosos y periodistas de toda Europa. El recorrido se dividió en cuatro etapas: Brescia-Módena, Módena-Roma, Roma-Verona y Verona-Brescia. La manifestación fue un éxito y el grupo de organizadores decidió iniciar con una carrera conmemorativa de la Mille Miglia con una caducidad bienal. En 1984 hubo 350 solicitudes de inscripción, y fueron seleccionadas 120 tripulaciones. La manifestación partió nuevamente de Piazza Vittoria, que se preparó exactamente como en las competiciones más famosas de los años 50 (carteles, barreras de contención de madera y todo aquello que se veía representado en las viejas fotografias) y participaron a la carrera la mayor parte de los grandes pilotos de aquel tiempo (Juan Manuel Fangio, Huschke von Hanstein, Gigi Villoresi, Piero Taruffi, Phil Hill, Stirling Moss, Oliver Gendebien, Gino Valenzano, Gianbattista Guidotti, Fabrizio Serena di Lapigio y Clay Regazzoni, pero también jóvenes campeones como Riccardo Patrese y Michele Alboreto). La siguiente edición, de 1986 obtuvo aún más éxito, con más de 500 solicitudes de inscripción y 250 participantes. A esta nueva conmemoración de la Mille Miglia participaron también Enzo Ferrari, Mike Buongiorno y Renato Pozzetto. En Módena entregaron a los participantes un pequeño premio simbólico.

A partir de 1987 (cuando se celebraron sus 60 años) la carrera volvió a ser anual. En estos años a la Mille Miglia participan huéspedes ilustres (como el Principe de Kent) y personajes famosos del espectáculo, como Lorena Cuccarini y personajes políticos de relieve e importancia nacional (en 1989 incluso el Presidente de la República Italiana). La nueva celebración anual lleva a los organizadores a crear una estructura permanente, con colaboradores estables para poder organizar la competición que vuelve a ser ""la carrera más bella del mundo"" y Brescia vuelve a representar en el mundo ""la ciudad de la Mille Miglia"". El ACI y la Marva Srl, sociedad constituída por los organizadores, subscriben un contrato que prevee la organización de la Mille Miglia durante cuatro años en cambio de una cantidad que variará con el pasar de los años.

La nueva Mille Miglia continúa a crecer, durante los años 90 aporta un enorme aflujo turistico y de trabajadores en el sector de la comunicación. La organización de espectáculos, conciertos, muestras, manifestaciones colaterales a la carrera convierten a Brescia en la capital mundial en la historia del automóvil. En 1993 nace la idea de crear un Museo de la Mille Miglia, idea que se hará concreta en los primeros años 2000 y concluirá en 2004, las solicitudes de inscripción crecen hasta alcanzar las 800 unidades y los automóviles en competición logran llegar a 370 coches antiguos. En estos años la carrera desfilará por la Plaza de San Pedro, bajo las columnas de Bernini, o frente a la Basílica de San Francesco en Asisis, logrando en algunos años, como sucedió en 1997, ser testigo y vehículo de sensibilización de algunos trágicos acontecimientos italianos como el terremoto de 1997 en el centro de Italia.

Durante estos años se consolida un verdadero modelo y modo de entender las competiciones automovilísticas, como una unión entre deporte, cultura, espectáculo y hospitalidad, con personalidades de relieve en el mundo automovilístico, del espectáculo, de la política y de la financia procedentes de 35 paises, capaces de conquistar el mundo con competiciones celebrativas de la carrera Mille Miglia bresciana sea en los Estados Unidos que en Japón o en Sudamérica. El recorrido de la Mille Miglia de hecho ha tenido poquísimas variaciones , constituyendo uno de los modos de promociónn turística de nuestro patrimonio artístico, naturalístico y cultural en el mundo. En 2001 la Mille Miglia recibió el Alto Patronato del Presidente de la República Italiana y el Patrocinio de la Presidencia del Consejo de Ministros y del Ministerio del Trabajo. Con el pasar de los años, los automóviles en competición han aumentado llegando a ser más de 383 y desde 2010, partecipan también a la carrera 150 Ferrari de todas las épocas, que participan al "Ferrari Tribute to Mille Miglia".

Cuando Renzo Castagneto creó la flecha roja con las letras blancas no podía imaginar que aún hoy en día su símbolo representa la que todos reconocen como la "carrera más bella del mundo".